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CIGARRERÍA LA MAYORQUINA

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Hubo una época en que Bogotá olía a cigarrillo, perfume barato y sermones de domingo. Una ciudad en sepia, donde los hombres llevaban sombrero no por elegancia, sino para ocultar la conciencia, y las mujeres caminaban con recato aprendido a golpes de rosario. Las calles eran una mezcla de incienso y smog, y el pecado se confesaba en voz baja, entre un tinto y un cigarro.
Cerca al Voto Nacional, donde la moral se vendía por gramos y la fe se servía en pocillo, abrió sus puertas la Cigarrería La Mayorquina, la más famosa de Bogotá, atendida por su propio dueño: don Luis María Camargo Leaño. Corría entre los parroquianos un lema no escrito: "Atendida por su dueño, vigilada por su sombra."
Era un templo de humo y dulzura, con vitrinas que parecían retablos y frascos de caramelos importados que brillaban como tentaciones en estantería. La Mayorquina no era solo un negocio: era el epicentro del chisme capitalino, la redacción alterna de El Tiempo y la antesala del infierno, con dulces finos y cigarrillos ingleses. Allí se mezclaban el rumor político con el olor a tabaco, el deseo con la culpa y la devoción con el miedo. En una misma mesa se discutía desde el último gol capitalino hasta la inminente llegada del Apocalipsis, pasando por la eterna duda de quién engañaba a quién.
Luis María, nacido en 1912, cuando la ciudad aún se movía en tranvía y soñaba con parecer europea, era el comerciante ideal para ese teatro de apariencias: verbo de cura, carácter de general y celos de inquisidor.
Su negocio prosperó durante las décadas del cuarenta al sesenta, cuando los caballeros fumaban por elegancia y las damas se ruborizaban si el humo las rozaba. Era un hombre respetado, elegante, viajero, que recorría el país vendiendo sueños envueltos en papel celofán.
Pero bajo la ruana del éxito se gestaba un infierno doméstico. Luis María desconfiaba hasta del aire que respiraba su esposa: si alguien la saludaba, veía pecado, si sonreía, sospechaba traición, si callaba, era peor.
La amab
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editorial
edición del autor
disponibilidad
impreso bajo demanda
año edición
2026
n° edición
1
categoría
Comunicación
n° páginas
153
formato
17 x 24 cm (sin solapa)
encudernación
Rústico (pegado)
papel
Papel Blanco 75 Grs
color
Blanco y Negro
David Francisco Camargo Hernández

David Francisco Camargo Hernández
Nacionalidad Colombiano.
Escritor, humanista y economista con especialización, maestría y doctorado. Artista plástico. Inventor. Guionista. Becario de universidades europeas. Director Fundación Sueños de Escritor y ediciones Dafra. Premios literarios y académicos en los años 2001-2005-2008-2010-2016-2017 en eventos internacionales. Profesor de posgrado.
INVESTIGADOR CVLAC COLCIENCIAS.
Conferencista internacional basando
los temas en sus propios libros. Propende por una economía «más humana, más igualitaria, capaz de contribuir a mejorar la calidad de vida de la comunidad». En 2010 algunas de sus publicaciones fueron traducidas a varios idiomas. Una de las más destacadas se titula: “cómo regionalizar el país”. Y por «su sobresaliente trayectoria literaria y pensamiento comprometido con los problemas de l leer todo...

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