RELATOS DE UN PASEANTE
que despiertan al paso. Cada relato es una parada en este itinerario íntimo, donde el paisaje se convierte en confidente y el tiempo en compañero de viaje.
La pizarra cruje al escribir, la tiza dibuja sueños en un rincón soleado; las manos pequeñas tantean palabras nuevas, mientras la brisa entra por la ventana abierta. Entre juegos y tareas, la tarde se despide sin ruido, y la promesa de mañana flota ligera como el polvo en los rayos de luz. Aprendía a escuchar el mundo en los silencios, a imaginar historias en los murmullos de la clase, y en cada despedida al sonar la campana, sentía que todo estaba por descubrir.
En ese tiempo, los días se extendían como si tuvieran todo el espacio del mundo; cada descubrimiento era un tesoro íntimo, y la curiosidad guiaba mis pasos por senderos desconocidos. Los sonidos del barrio, el aroma del pan recién hecho, la calidez de una mano adulta, componían una sinfonía que aún hoy resuena, sutil y persistente, en el trasfondo de mi memoria. Era sencillo ser feliz: bastaba con una mirada cómplice, con el rumor del viento entre los árboles o el eco de una promesa susurrada antes de dormir.
En aquellos días, el mundo parecía girar más despacio y cada tarde traía consigo una promesa de aventuras nuevas. Bajo la sombra de los árboles, fabricaba castillos de barro y soñaba con ser explorador de tierras lejanas. El eco de las risas infantiles se mezclaba con el murmullo de las hojas, y el tiempo transcurría silencioso, como si quisiera detenerse para no romper la magia de la infancia.
En el umbral de cada tarde, el tiempo se diluía entre juegos y preguntas sin respuesta. Las voces de los amigos, el tintineo de las bicicletas y el aroma a tierra mojada eran parte de un ritual cotidiano que en leer todo...
Fernando Jiménez Serrano
de Taller en una Fundación Pública de discapacitados, donde también ha desempeñado su labor como responsable de la Oficina Técnica y en labores comerciales y de Asesoramiento a Empresas.
Desde la distancia ha creado el blog de mi Sur a mi Norte. Escribo mi primer libro de narración poética “Memorias de un ciudadano corriente” y “Un paseo por mi mundo”
Me considero una persona de lagrima fácil, de verso ágil y palabra sincera y que sigilosamente espera la fuente de su inspiración, oculta en un puñado de palabras y descub leer todo...